—La piedra recuerda —murmuró para sí mismo, recordando las palabras del Adema Ru sobre el paso del tiempo—. La piedra guarda.
Y en la oscuridad, giró sobre sus talones y se perdió por los túne patrick rothfuss en las puertas de piedra
Kvothe no se giró. Sabía que no había nadie. Era solo su mente, o quizás el eco de un sueño de la almohada, filtrándose en la vigilia. Apoyó la palma de la mano contra la piedra. Estaba helada, una frialdad que mordía hasta el hueso, ignorando el calor del túnel. —La piedra recuerda —murmuró para sí mismo, recordando
Temblando, se apartó de la puerta. No había logrado abrirla, pero la piedra había dejado de ser una barrera para convertirse en una promesa. Una promesa rota, amarga y necesaria. ignorando el calor del túnel. Temblando