La serie nos recuerda que la ley, sin humanidad, es solo un mecanismo frío. Y que el orden, sin justicia, no es más que una imposición del poder. La UVE, en sus mejores momentos, logra equilibrar ambas cosas.
La serie nos recuerda que la ley, sin humanidad, es solo un mecanismo frío. Y que el orden, sin justicia, no es más que una imposición del poder. La UVE, en sus mejores momentos, logra equilibrar ambas cosas.
La serie nos recuerda que la ley, sin humanidad, es solo un mecanismo frío. Y que el orden, sin justicia, no es más que una imposición del poder. La UVE, en sus mejores momentos, logra equilibrar ambas cosas.